-You are cordially invited to the event that will change everything. And it's only the beginning.
15 de noviembre de 2011
Old sweet time.
Viejos tiempos. Recuerdos. Sonrisas. Y es que recordar los tiempos pasados es siempre bonito, es divertido ver cómo has pasado por distintas etapas teniéndotelas que ingeniar para sobrevivir a cada una de ellas. Y la supervivencia es algo que cada uno hace a su manera.
El sábado salí de fiesta con mis amigos. Fuimos a nuestros bares de siempre. Pero hubo uno en concreto en el que los jóvenes de colegio se amontonaban en exceso.
Pasamos un largo rato analizando movimientos, escenas, comportamientos. Y os aseguro que fue de lo más interesante.
Ver la inocencia perdida en los cuerpos más jóvenes. El temor a pedir consumiciones escrito en sus caras. Los bailes locos de las más atrevidas. Y más cosas que mejor no os cuento.
Bendita juventud plagada de inocencia arrebosante.
El horizonte.
Aprende a vivir. Búscate una vida y hazla tuya. No mires atrás. No pierdas el tiempo en enfadarte por cosas que no importan, que hay poco tiempo y mucho que descubrir. Céntrate en ser feliz. No condiciones tus días, no planifiques. Deja que las cosas surjan. Regala una sonrisa cada día, y regálate una a ti mismo. Disfruta de los días y haz de tus noches un sueño que cualquiera quisiera vivir. Olvida los problemas, vete a una playa y mira el horizonte. Solo el horizonte...
8 de noviembre de 2011
Una lágrima en la arena.
Parece que fue ayer cuando me pidió salir. Cuando me concedió esa oportunidad. Y ya han pasado casi 9 meses. Que se dice pronto. 9 meses en los que descubrir cosas nuevas y conocerse. 9 meses de felicidad insaciable. Como en todo, con pequeñas discusiones. Pero hay que saber ponerse en el lugar de otro y ceder. Sobre todo, ceder. Además tengo el extra de que mis amigas se llevan bien con él y yo me llevo bien con sus amigos. Siempre ayuda. Porque nos guste o no, nos importa lo que piensen nuestros amigos.
A veces hay lágrimas; claro que las hay. Por cosas que quizás son tonterías. Que cada uno las interpreta a su manera. Pero, ¿quién encuentra una lágrima en la arena? Se pierde con las cosas buenas y con las que nos hemos de quedar para contárselas a la almohada. Que no está para que la mojemos con tonterías sino para recordarnos que todo tiene solución. Que no hay problemas.
Hablando de problemas. Supongo que no estaría nada mal emitir una opinión sobre el pequeño detalle de que dos de mis amigas se hayan liado con el mismo chico. Pero como solo supongo, no lo voy a hacer. Es su vida y la respeto. Entiendo los motivos de cada una. No las juzgo. Ni, por supuesto, me enfado. Seguramente haya reforzado su amistad. Y la nuestra. El sábado quedó más que demostrado. No tiene precio sentarte con ellas y reír absolutamente de todo. Sin pensar en problemas, en universidad, en chicos, en padres. En nada. Ellas y yo sin otra preocupación que reírse. Porque la risa es un acto que sirve para olvidarse de las cosas. Ojalá pudiéramos reír eternamente.
La rubia. Hace tiempo que no os hablo de ella. Nuestra pequeña rubia. A la que a pesar de todo seguimos queriendo. Es feliz y no puedo más que alegrarme por ello. He pasado un tiempo reflexionando sobre este tema, intentando entenderlo. Siendo justa. Sabiéndome poner en su lugar y cediendo. Ella va a seguir ahí. Que casi no la vea no implica que nada sea lo mismo. Podemos hablar por teléfono. Podemos tomar un café y recordar viejos tiempos. Puedo sonreírle y decirle que la pequeña rubia es aún más guapa cuando sonríe. Y darle un abrazo y decirle que siempre que lo necesite estaré ahí. No es justo enfadarse por esto. Somos amigas, y una amistad vale más que todo eso. Y ella ha estado ahí para ayudarme cuando lo he necesitado. Y antes de que se me olvide, enhorabuena por esos 10 meses rubia :)
Exámenes. Ajena a la definición de la RAE definiré examen como hojas a rellenar que te privan de tu vida durante unas semanas y en el que a pesar de haber dejado de lado estúpidos vicios como comer o dormir, seguirás siendo incapaz de contestar a todo con certeza. Y se acercan, o no han dejado de irse. Que en medicina es prácticamente lo mismo. Con calma, que remedio. Y suerte a todos los que estéis de exámenes. A la mayoría, os hará falta.
4 de noviembre de 2011
Un paseo para recordar.
-Vale, pero con una condición.
-Vale, lo que quieras.
-No te enamores de mí.
-(já) Hecho.
No elegimos de quién nos enamoramos. No elegimos quién queremos que sea la persona que nos haga reír o que nos tenga que ver llorar. Simplemente pasa. Y pasa porque así es el amor. Algo efímero y que nadie controla. Es abstracto. No se toca, no se ve, no se huele. Pero se siente. Vaya que si se siente.
A veces creemos que lo que estamos viviendo es amor. Pero no sabemos si nos estamos equivocando. Y solo lo sabremos cuando descubramos el amor en realidad. En estado puro.
Os puede parecer una tontería, pero lo de las mariposas en el estómago no es una metáfora de los poetas para que quede bonito. Existe. Y te envuelve en escalofríos, en una sensación rara y perfecta al mismo tiempo.
Pero como todo, puede llegar antes o después, ser rápido o corto, ser pasional o cariñoso, o ambas a la vez. O no. Y es que, ¿alguien sabe lo que es el amor en realidad?
El mejor tipo de amor es aquel que despierta el alma y nos hace aspirar a más, nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente.
Puede que esa definición me guste. Sí. Me gusta. Pero hace falta más.
Y al decir amor no me refiero a ese amor no correspondido y asimétrico que profesamos por las estrellas de cine y las celebridades. Me refiero a un amor verdadero, práctico, posible. Un amor que no acaba en lágrimas sobre la almohada, sino que es como un milagro. Y cuando ocurre un milagro uno no se pone a hacer preguntas.
Solo puedo decir que cada uno ve el amor de una forma y lo vive de una manera, pero dejemos que nos envuelva y que nos arrastre durante este otoño. Que la rutina pesa, que los exámenes acechan, que el cansancio se acumula.
-Vale, lo que quieras.
-No te enamores de mí.
-(já) Hecho.
No elegimos de quién nos enamoramos. No elegimos quién queremos que sea la persona que nos haga reír o que nos tenga que ver llorar. Simplemente pasa. Y pasa porque así es el amor. Algo efímero y que nadie controla. Es abstracto. No se toca, no se ve, no se huele. Pero se siente. Vaya que si se siente.
A veces creemos que lo que estamos viviendo es amor. Pero no sabemos si nos estamos equivocando. Y solo lo sabremos cuando descubramos el amor en realidad. En estado puro.
Os puede parecer una tontería, pero lo de las mariposas en el estómago no es una metáfora de los poetas para que quede bonito. Existe. Y te envuelve en escalofríos, en una sensación rara y perfecta al mismo tiempo.
Pero como todo, puede llegar antes o después, ser rápido o corto, ser pasional o cariñoso, o ambas a la vez. O no. Y es que, ¿alguien sabe lo que es el amor en realidad?
El mejor tipo de amor es aquel que despierta el alma y nos hace aspirar a más, nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente.
Puede que esa definición me guste. Sí. Me gusta. Pero hace falta más.
Y al decir amor no me refiero a ese amor no correspondido y asimétrico que profesamos por las estrellas de cine y las celebridades. Me refiero a un amor verdadero, práctico, posible. Un amor que no acaba en lágrimas sobre la almohada, sino que es como un milagro. Y cuando ocurre un milagro uno no se pone a hacer preguntas.
Solo puedo decir que cada uno ve el amor de una forma y lo vive de una manera, pero dejemos que nos envuelva y que nos arrastre durante este otoño. Que la rutina pesa, que los exámenes acechan, que el cansancio se acumula.
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